abril 20, 2024

El hospital Al Shifa, el mayor de Gaza, sigue bajo control del ejército de Israel y sin poder ser evacuado, pese a albergar todavía a miles de refugiados y pacientes, según las autoridades sanitarias de la Franja. Día y medio después de su ocupación, los militares ha registrado este jueves las instalaciones en busca de evidencias que prueben que ese centro médico alberga en los túneles el mando de operaciones de Hamás, como insisten las autoridades israelíes desde hace semanas. Hasta el momento han mostrado apenas un puñado de armas supuestamente encontradas durante el registro del complejo y aseguran haber encontrado la entrada de uno de esos túneles.

Además, el ejército israelí ha encontrado este jueves el cadáver de Judith Weiss, una rehén de 65 años que estaba en manos de Hamás y que padecía cáncer. Las Fuerzas de Defensa israelíes han informado de que encontraron su cuerpo en una estructura adyacente al hospital Al Shifa. El cadáver ya ha sido trasladado a territorio israelí. En un comunicado publicado en su canal de Telegram, el ejército ha afirmado que en la estructura en la que se localizó el cadáver también se encontró equipamiento militar, incluyendo kaláshnikov y lanzacohetes. Mientras, en Cisjordania, un ataque reivindicado por el brazo armado de Hamás, las brigadas de Ezedin al Qasam, provocó la muerte de un soldado y cinco heridos a las afueras de Jerusalén.

El director de Al Shifa, Mohamed Abu Salmiya, asegura que los militares israelíes se han llevado los cadáveres y que están cavando zanjas para rodear las instalaciones, según declaraciones realizadas a la cadena de televisión catarí Al Jazeera. Las operaciones de los soldados, además de en el servicio de urgencias, se centran en radiología, neonatos y el ala de quemados, añadió. Salmiya calcula que todavía quedan, además de unos 5.000 refugiados, 500 integrantes del personal médico y unos 650 pacientes, entre los que hay 36 bebés prematuros. Ya son más de 11.400 las víctimas mortales de la operación militar israelí en Gaza —según las autoridades de la Franja, de Hamás— en respuesta al ataque de Hamás del 7 de octubre, que provocó unos 1.200 muertos y, durante el que la milicia islamista secuestró a 240 personas.

Los tanques israelíes atacaron este jueves el hospital Al Ahli, pero su personal sanitario no puede moverse para atender a los heridos, según denunció la Media Luna Roja Palestina a través de la red social X (antes Twitter). El aparcamiento del Al Ahli ya fue escenario de una explosión en la que murieron entre 100 y 300 personas el 17 de octubre tras el impacto de un proyectil que, según el Gobierno de Israel, fue lanzado desde dentro de la propia Gaza.

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El alto comisario de Derechos Humanos de la ONU, Volker Türk, ha reclamado este jueves a las partes que acepten de forma “inmediata” las pausas humanitarias aprobadas por el Consejo de Seguridad y exigió que se lleve a cabo una investigación internacional. “Las gravísimas denuncias de múltiples y graves violaciones del derecho internacional humanitario, independientemente de quiénes las hayan cometido, exigen una investigación rigurosa y rendición de cuentas”, dijo Türk ante los periodistas en Ginebra, informa la agencia France Presse.

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Türk ha hecho balance de su reciente viaje a la región, que le llevó, entre otros lugares, hasta el paso de Rafah, en el lado egipcio de la frontera con Gaza. El responsable de la ONU no pudo, sin embargo, visitar ni Israel ni la Palestina ocupada por la falta de respuesta por parte de las autoridades israelíes. Más allá de la Franja, el alto comisario mostró su preocupación por “la intensificación de la violencia y la grave discriminación contra los palestinos en la Cisjordania ocupada, lo que incluye también Jerusalén Este”.

Por otro lado, los responsables de varias agencias de Naciones Unidas y de organizaciones humanitarias internacionales, entre ellos el propio Türk, han anunciado en un comunicado conjunto que no apoyarán la declaración de ninguna “zona segura” que no sea acordada por las partes en conflicto. De esta forma se mantienen al margen de la toma de decisiones unilaterales. “No participaremos en el establecimiento de ninguna zona segura en Gaza que se establezca sin el acuerdo de todas las partes y a menos que se den las condiciones fundamentales para garantizar que se satisfagan la seguridad y otras necesidades esenciales”, señalan en el texto los responsables de una veintena de agencias de la ONU y ONG internacionales, entre las que se encuentran Unicef, la Organización Mundial de la Salud, el Programa Mundial de alimentos o Save The Children.

El pasado 18 de octubre, tras forzar a más de un millón de habitantes del norte de la Franja a desplazarse hacia el sur, el ejército israelí dirigió a la población hacia Al Mawasi, una zona costera al oeste de Jan Yunis que calificó de “zona humanitaria”, donde se organizaría el reparto de ayuda. Gran parte de los desplazados que huían de los bombardeos se refugiaron tanto en Jan Yunis como en Rafah, ciudades que, sin embargo, también están siendo atacadas por Israel.

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El viento sopla cada vez más en contra del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu. Su supervivencia política está cada vez más en entredicho tras el fracaso que supuso el ataque de Hamás del 7 de octubre para un país obsesionado con la seguridad. Por un lado, cientos de familiares de los secuestrados en Gaza avanzan en una marcha de protesta de cinco días a pie desde Tel Aviv a Jerusalén para llegar en la tarde del sábado a la residencia del jefe del Gobierno. Por otro, el centrista Yair Lapid, efímero primer ministro el año pasado, cree que es hora de sacar a Netanyahu del cargo. Afirma en su cuenta de X que una mayoría del Parlamento respaldaría un nuevo Gobierno de coalición liderado por el derechista partido Likud, el del propio Netanyahu.

Voladura del Parlamento

Mientras, las tropas avanzan en Ciudad de Gaza, considerado como el bastión de Hamás. El ejército muestra imágenes de sus logros, como la voladura con explosivos de la sede del Parlamento poco después de ser tomada por los militares y de que estos se hicieran fotos en el interior con la bandera de Israel. En las últimas horas, también ha sido atacada desde el aire la residencia en el norte de la Franja del jefe del aparato político de Hamás, Ismail Haniya, que reside en el extranjero. Israel asegura que la casa formaba parte de la infraestructura “terrorista” desde donde se organizaban ataques contra su territorio.

Tras varios días de asedio, las tropas irrumpieron en el hospital Al Shifa en la madrugada del miércoles. Desde entonces, esas instalaciones sin luz, agua o comida, siguen estando en el centro de la guerra. Israel insiste desde hace semanas en que el Al Shifa acoge el mando central de Hamás en Gaza, pero la milicia fundamentalista lo niega. Los vídeos que han hecho públicos los militares israelíes en las últimas horas del interior del hospital muestran algunas armas, chalecos antibalas, documentos, ordenadores y discos compactos, que, aseguran, prueban que el centro sanitario estaba siendo empleado como base terrorista. Hay “infraestructura terrorista bien escondida”, defiende una fuente militar en declaraciones a la agencia Reuters, mientras los soldados siguen inspeccionando todo el hospital.

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Un equipo de la cadena BBC fue autorizado a acompañar a los soldados dentro del complejo, pero tampoco informa en su cobertura de la existencia de ese centro de mando. Fuentes militares aseguraron a los reporteros de la televisión pública británica que en los ordenadores hallados había imágenes de algunos de los rehenes capturados en el ataque del 7 de octubre, pero la televisión pública británica señala que sus reporteros no fueron autorizados a ver el contenido de las computadoras.

Ataque con armas de fuego

En paralelo a la guerra en Gaza, la tensión no deja de crecer en la Cisjordania ocupada. Las afueras de Jerusalén fueron en la mañana del jueves escenario de un incidente con armas de fuego en el que un soldado resultó muerto y otras cinco personas heridas. Los tres atacantes fueron abatidos por las Fuerzas de Seguridad de Israel, según fuentes policiales citadas por la prensa israelí.

Los hechos se produjeron en la carretera que conduce de Jerusalén hacia el sur a través de Cisjordania. El escenario, una zona de obras, se encuentra junto a la ciudad cisjordana de Belén. Se trata de una vía muy utilizada por los colonos de los numerosos asentamientos de la zona y por los palestinos que se desplazan hacia la zona de Hebrón o a otras poblaciones cisjordanas por el único control militar que Israel mantiene en estos momentos abierto, a solo unos kilómetros del lugar de los disparos.

Desde que estalló la contienda entre Hamás e Israel el pasado 7 de octubre, el número de carreteras cortadas por las fuerzas de seguridad se ha multiplicado en Cisjordania. Una de ellas es la que lleva desde Jerusalén a Belén, apenas una decena de kilómetros, lo que obliga a realizar el trayecto por la carretera en la que se ha producido el ataque, dando un rodeo de más del doble de kilómetros.

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